¿ERES HUMILDE?



¿ERES UNA PERSONA HUMILDE?


Humildad

En la vida al paso de nuestro camino, nos encontramos y conocemos muchas personas, las personas que se vuelven tus amigos, las personas que son compañeros en tu trabajo, los conocidos que trataste porque tus amigos te los presentaron  y todos los parientes y familiares con los que convives en diferentes eventualidades.

Te encuentras con diferentes formas de ser y personalidades de todo tipo, con personas que tienen diferente forma de actuar y que al ir tratándolas poco a poco, te vas dando cuenta si son personas flexibles en donde tienen como prioridad practicar la humildad.

La humildad, es una de las virtudes del ser humano menos valoradas hoy en día, ya que este concepto está totalmente mal interpretado.

Muchas personas piensan que ser una persona humilde es no quererte y tener una baja autoestima...

Otras sin embargo piensan que es una consecuencia de la pobreza...

Otras más piensan que es sentirse inferior a los demás y actuar con sumisión...

Hoy quiero decirte que todo lo antes mencionado, no tiene que ver con la humildad.


La humildad... es el poder consciente de tener mayor entendimiento de todas cosas, de todo lo que vives a diario y de darte cuenta como actúas a cada segundo.

Es el reflejo de la grandeza de tu corazón...

Es la flexibilidad de tu alma y tu plexo solar...

Es darte cuenta de cuanta riqueza existe en tus sentimientos y poderlos dar a cada momento sin lastimarte...

Es tener bondad en ti...

Es desarrollar la madurez y el equilibrio personal... dejando de sentirte superior a los demás y aprendiendo más sobre como ser y actuar en humildad.

Comprender que cuanto te humillas con alguien, a la persona a la que más agradas es a Jesucristo.

Yo no soy nadie para juzgar a nadie, lo que si hago, es el poder compartirte conocimiento para que lo conviertas en sabiduría con tus actos.

Dios ama la bondad, ama a los mansos y limpios de corazón y es importante que todos nosotros como seres humanos temporales, trabajemos en esta virtud que nos llevará a crear más hermosas virtudes.

Hace poco, dos de los países más poderosos del mundo estuvieron a punto de una guerra, sin embargo tuvo que haber humildad en cada uno de ellos para poder pactar y lograr un acuerdo.

Que más puedo decirte al respecto.

Sin humildad créeme... no se llega muy lejos.

Es una prioridad practicarla todos los días, con comprensión y entendimiento de todo lo que nos pasa, con empatía y siendo más flexibles todos los días.

Yo en lo particular, cometo muchos errores y me equivoco, sin embargo, me doy cuenta y corrijo lo que hay que corregir, actuando siempre mejor, controlando más las emociones.

La hipocresía, la doble moral y la ventaja, nunca serán parte de una actitud humilde.

Si quieres combatir la soberbia... se combate con la humildad. 

Reconoce tus habilidades y aprovéchalas para utilizarlas en bien de los demás. No hagas distinciones, entre menos distinciones hagas tu grado de humildad irá en ascenso.

Te mando un abrazo.
Con Respeto.
Cuaumaciel